Temperamento en primera infancia

Actualizado: 4 ago 2020

Céspedes (2019) afirma que; el amor es una fuerza generativa inmensa e inagotable que está presente en cada ser humano antes de su nacimiento y se cultiva, pacientemente, a lo largo de las dos primeras décadas de la vida.



Cuando hablamos de las características de los niños vamos hacer referencia al temperamento, el cual puede definirse como un rasgo estable y duradero, que tiene bases biológicas, además está vinculado a la dotación genética de cada individuo y determina las respuestas afectivas, de atención y motoras en diferentes situaciones, las manifestaciones de la conducta del temperamento, son modificadas a través del tiempo, debido a la interacción con los padres. El temperamento constituye diferencias entre dos componentes: la reactividad atencional y la autorregulación.


La reactividad se refiere a las características de las reacciones individuales dadas por lo cambios en el ambiente que se reflejan a través de respuestas del sistema somático, emocional, endocrino y nervioso; misma que puede ser: a) negativa, cuando el niño expresa y siente angustia y presenta un comportamiento y aversión atencional o b) positiva, el niño expresa y siente afecto positivo y comportamiento y enfoque atencional.


La autorregulación incluye procesos de funcionamiento que modulan la reactividad de la persona como por ejemplo: los patrones atencionales.


Temperamento y crianza



El temperamento es uno de los factores biológicos que determina la regulación de las emociones y la conducta en los niños. Conocer el temperamento de nuestros pequeños va a permitir entender mejor sus vivencias, tener expectativas realistas y saber cómo podemos ayudar. Cuando los padres desconocen las características del temperamento de sus hijos es complejo poder entender qué es lo que está ocurriendo en su hijo/a y poder facilitar la ayuda correspondiente acorde a las diferentes situaciones que se presentan.


Hay que considerar que el temperamento está constituido por disposiciones biológicas lo cual quiere decir que es innato y se nace con ello. Pero es importante destacar que la crianza y las experiencias de vida pueden favorecer, fortalecer y hasta modificar el temperamento.


El temperamento fue estudiado y definido por los doctores norteamericanos Alexander Thomas, Stella Chess y Hebert de la Universidad de Nueva York mediante un estudio longitudinal en el año 1956, el cual su objetivo era identificar las características temperamentales y estudiarlas a medida que éstas evolucionan e interactúan con el medio.


El temperamento de un niño se puede percibir con bastante claridad a los dieciocho meses y con toda claridad a los tres años.


Bibliografía.

  • Tonner,L. Turecki, S. (2002). El niño dificil como entenderlo. Bogotá, Colombia: Ediciones Norma S.A.

  • Cardemil, A. (2019). Apego Seguro. Chile: Ediciones Peguin Random House Grupo Editorial, S.A.