Regulación emocional en la infancia

Actualizado: 4 ago 2020

Quizás como padres has intentando que tu hijo/a pueda manejar sus emociones, pero aquí es donde te pregunto ¿que es la regulación emocional? ¿se aprende? ¿a que edad mi hijo/a debería ser capaz de manejar sus emociones?



La regulación emocional (RE) es el proceso a través del cual los individuos modulan sus emociones y modifican su comportamiento para alcanzar metas, adaptarse al contexto o promover el bienestar tanto individual como social (Eisenberg & Spinrad, 2004; Gross, 1998; Robinson, 2014; Thompson, 1994). Hay que considerar que la regulación emocional es muy importante para el bienestar de un individuo, por lo cual enseñar a un niño a regular sus emociones de manera adecuada es uno de los factores preventivos más importantes.


Las emociones según Céspedes (2019); son el resultado del procesamiento que efectúan las estructuras de la vida emocional de los cambios corporales frente a las modificaciones internas y/o ambientales. Este procesamiento comienza durante el tercer trimestre intrauterino, y va adquiriendo una progresiva sofisticación al establecer relaciones con el mundo psíquico, mental, y acceder así finalmente a la conciencia. Los cambios evolutivos de la vida emocional humana son drásticos e intensos durante las dos primeras décadas de la vida, pero continúan a lo largo de todo el ciclo vital.


¿Cómo aprendemos a regular las emociones?


Es importante saber que los niños no saben manejar sus emociones, lo cual significa que es uno de los tantos aprendizajes que deben lograr como aprender a caminar, hablar, entre otros. Van aprendiendo a manejar sus emociones progresivamente, con dificultades y aciertos, en donde con el paso del tiempo se va complejizando, ya que el control del enojo, rabia o malestar es mucho más difícil que uno niño de tres año pueda tolerar la frustración.

La regulación de las emociones es un proceso que depende de factores biológicos y ambientes. Cuando hablamos de factores biológicos hacemos referencia a la maduración del sistema nervioso y el temperamento. A medida en que el sistema nervioso va madurando, la intensidad emocional se va modulando y van obteniendo herramientas que facilitan sus procesos regulatorios. En la medida que va madurando el hemisferio izquierdo en donde se encuentran las áreas del lenguaje, son capaces de utilizar el lenguaje para expresar sus emociones y calmarse.


La crianza es el factor más importante, hay que recordar que los factores biológicos aportan la construcción a nivel cerebral, pero la experiencia aporta el material con el cual va ser construida la habilidad, es esencial poder brindar experiencias de calidad a nuestros niños.


Cardemil (2019) da conocer que; Desde mi experiencia me atrevo a plantear que en la crianza existen tres fuentes de aprendizaje; las actividades estructuradas, nuestro ejemplo y lo que hacemos cuando nuestro hijo está estresado, siendo las dos últimas las más importantes y decisivas.


La comunicación: un factor de crecimiento emocional


¿Qué palabras regalas a tus hijos?


Te has detenido a pensar qué le está comunicando a su hijo/a a través de tu lenguaje cotidiano. La mayor parte del tiempo te relacionas con sus hijos de forma espontánea lo cual es muy bueno, pero a lo mejor las palabras, las cuales son muy poderosas en la formación de la mente infantil, no reflejan realmente lo que que quieres decir. Cada familia tiene un mundo de conceptos, valores y de creencias que entrega a sus hijos, es muy importante considerar el lenguaje que utilizamos al momento de comunicarnos con nuestros niños.


Bibliografía.

  • Cardemil, A. (2019). Apego Seguro. Chile: Ediciones Peguin Random House Grupo Editorial, S.A.

  • Siegel, D (2018). El cerebro afirmativo del niño. Barcelona: Ediciones Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U.